lunes, 21 de febrero de 2022

Sobrevivimos a Johanesburgo. Octubre 2017

Y Joburg nos despide como nos recibió: con lluvia. Resulta que estamos a 1600 metros de altitud. Ahora comprendo el clima loco de esta ciudad. 

Johanesburgo no es una ciudad bonita, ni siquiera apetecible, pero hay que comprenderla. Asentada sobre un antiguo y poderoso yacimiento de oro se ha abierto camino en un asentamiento difícil, sin agua de fácil acceso, sin puerto, ni mar, ni lago y con toda la movida del apartheid...casi na...

 Aún así y, a pesar de los handicap de la ciudad, los sudafricanos que por aquí se encuentran son amables y con bastante buen humor. Decía la guía del bus rojo que son gente valiente que se ha endurecido con las condiciones de la ciudad. El entorno hace indudablemente al ser humano. Evolución, supervivencia, capacidad de adaptación... llámalo x. El caso es que la vida se abre camino ante cualquier circunstancia y siempre se sobrevive a la adversidad. Lo deseable sería salir fortalecidos de los malos tragos, así que sigamos trabajando por vivir cada día un poquito mejor. Mejor más por dentro que por fuera.

Un último abrazo desde el corazón de Joburg, al sur de África, un continente entero que merece mucha de nuestra atención y que, desde luego, no hay que perderse. El próximo saludo, en persona. Gracias una vez más por leer mis desvaríos, me acompañan en el viaje. 

Besos mil, 
Vir

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