viernes, 31 de diciembre de 2021
Un sueño de ida
viernes, 24 de diciembre de 2021
El milagro de la Navidad
"Quiero ver esto de forma diferente". UCDM
Hoy me he despertado con la misma intensa tristeza que llevo arrastrando desde que me rompí. Desde por la mañana llegan felicitaciones de Navidad que no me resuenan, que no me llegan, que no me transmiten nada. Me he despertado tan preocupada que lo único que me ha quedado ha sido, por fin, rendirme.
Y ha sido entonces cuando he empezado a colocar las piezas del puzzle. Empecé por las mariposas, las dibujadas en su recuerdo. Y lo he entendido. Trataría de explicarlo pero mis letras siguen en su mundo particular y no quieren juntarse, así que escribiré las únicas que me salen: Gracias. Gracias a la vida porque me construyó un camino con el que crecer, gracias a la vida que me rodeó de personas que me acompañan en cada paso del camino a pesar de no entender nada. Gracias a tantas experiencias que me han hecho transcender miedos y hasta disfrutarlos y gracias, sobre todo, por tanto amor que he podido entregar y entregarme y tantos momentos de paz que me han permitido acumular fuerzas para seguir enfrentando miedos.
Feliz vida. Re-comenzamos.
miércoles, 22 de diciembre de 2021
Ante los miles de pedacitos. ¿Y ahora qué?
Y, casi dos años después lo vuelvo a intentar, confiando esta vez en que el universo querrá concedérmelo, tratando de encomendarme al "lo que tenga que ser", pero cruzando los dedos, esperando que esta vez sí que estará para mí. Y, si no, buscaremos plan B o C o D... o aceptaremos o aprenderemos a aceptar.
Hace ya unos días que sentí que me rompí. Quiero tratar de explicar lo que sentí, pero estoy desentrenada, no encuentro las palabras. Sólo se que, desde aquel día, no he vuelto a llorar. Me sentí como un niño que se ha pasado el día construyendo su castillo de arena y al atardecer ve impasible como se lo lleva la marea. Quizás sabía que iba a llevárselo y, aún así, dio lo mejor de sí cuando lo construyó. Y, aun así, no puede evitar la tristeza al verlo desaparecer. Y, aun así, sabía que llegaría el momento y lo despide como se despide al atardecer, sabiendo que mañana sale el sol de nuevo.
Hoy no me salen las palabras, mis letras son torpes, lentas, acaso como mis emociones. Se me desordenan las ideas, se enredan las frases, se hunde la inspiración. Abro el cofre de las miles de piezas y no se por donde comenzar, quizás por el pelo, pero cada día cambia de color así que tampoco puedo. Quizás por las manos, pero han adelgazado y ya no estoy segura de donde encajan los nudillos. Podría empezar por las mariposas, esas son pintadas y no han cambiado, si acaso algo apagadas, si acaso desgastadas, pero deseando echar a volar de nuevo. Si, creo que si, que podría empezar por ahí, por reconstruir pieza a pieza las alas y seguir el puzzle. No tengo prisa, es un trabajo fino, reconstruir una versión diferente. ¿Mejor? ¿Quién sabe? Como mínimo diferente, para hacerlo de otra forma esta vez, a ver cómo sale. No me arrepiento de nada, de nada de lo que dí, de nada de lo que fuí, de nada de lo que sentí. Hoy sólo quiero sentir que a cada paso aprendo y experimento. Objetivo: disfrutar, o seguir disfrutando porque esta vez sí que lo sentí, sí que viví, sí que fui feliz.