Puede que hoy esté siendo, con diferencia, uno de los días más felices de este 2021 que se despide. Por fin cogí ese vuelo, ese con el que emprendo mi gran sueño, ese que tanto se hizo esperar. A partir de ahora, mi único objetivo será permitir que la vida me siga sorprendiendo.
En los últimos días me he despedido de todas las cosas y personas que me rodean a diario y ahora, mientras sobrevolamos el tacón de Italia, por fin me doy cuenta de lo afortunada que soy.
En el asiento 9C de un vuelo a Estambul viaja una mujer. Ha decidido que por fin va a regalarse el gran sueño de su vida en forma de viaje. Hace años que lo sueña y por fin se materializa. La acompañan 9 kilos de mochila y todas las emociones que puedan caber en una persona. A un ladito deja tantas cosas bonitas que no acierta a comprender porque nunca se sintió afortunada. Tiene una familia preciosa a la que adora y que, a pesar de quizás no terminar de entenderla, la han apoyado en cuantas ideas locas han pasado por su cabeza y se han sentado a su lado en el suelo cuantas veces cayó, que fueron bastantes.
No tiene muchos amigos o quizás si, porque contándolos son un buen puñado. Un ramillete de hermosísimas personas que el universo ha querido poner a su lado. Espejitos donde mirarse, reconocerse y aceptarse.
La vida la premió también con grandes aventuras y cada vez que puso el corazón en algo, al final lo consiguió.
Y, además, por si todo eso no fuera suficiente, prosigue su escalada en la gran montaña del amor, ese que llaman incondicional, ese que no necesita pensarse porque solo se siente. En ese gran Everest, quizás no haya llegado aún al campamento base y, visto y sentido lo vivido, las vistas desde la cima deben ser tan increíbles que no tiene ninguna intención de abandonar. Quizás empieza a entender el alpinismo...
Esa mujer cierra su 2021 con el corazón rebosando agradecimiento y amor. Ningún rencor es posible ahora. Ningún dolor, sólo la dicha de ver el camino como es: una densa niebla que apenas permite ver los siguientes pasos y, con eso, no hace falta nada más.
Gracias a la vida por permitirme tanta fortuna. Cada momento es perfecto tal cual es. Feliz vida, un nuevo año, páginas en blanco. Todo es posible.
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