Dicen que después de la negación, la tristeza y todas esas demás fases de un duelo llega la aceptación.
Aceptar es dejar de buscar entre los escombros de la playa, dejar de pellizcarnos pretendiendo salir de la pesadilla, dejar de mirar al horizonte esperando una nueva ola que lo devuelva todo a su sitio.
Aceptar es recoger muestras cosas, lo poco que haya podido salvarse y entonces si, mirar de nuevo a lo lejos para sentir qué destino emprender.
Y oteando ese horizonte nació este viaje. Un dolor hecho esperanza, un sueño hecho terapia, un giro de vida que mis pies necesitan caminar de nuevo para buscarse, tan allí, tan a lo lejos como el alma permita, con la esperanza de que la vida está fuera de esa zona cómoda pero aséptica donde nada parece doler pero todo escuece.
" Coger las rosas mientras podáis,
veloz el tiempo pasa,
la misma flor que hoy admiráis
mañana estará muerta"
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