miércoles, 22 de abril de 2020

Como es arriba es abajo

En los silencios que se suceden desde hace ya casi dos meses, responde al sonido de los pájaros las sirenas de policía o ambulancias. La polaridad de la vida. 

Una primavera pasada por nubes, el confort de estar en casa y las enormes ganas de estar en cualquier otro lugar. El ser humano no se conforma nunca. Sí, pero... 

En estos días mi mantra es: "Sólo existe el momento presente". Después de aceptar que planificar no es más que construir sueños que pueden o no cumplirse, mi mochila sigue sin deshacer, esperando tiempos diferentes. No me despierto viendo los amaneceres que esperaba, pero cada día las montañas de Los Alcornocales me dan los buenos días mientras el sol va calentando cada uno de sus rincones. Y eso nunca lo había disfrutado. Un café en taza termo, un amanecer que va llenando de luz una ciudad a muchos ratos sombría y sobria, un silencio maravilloso que sólo es posible cuando estás en casa, en la de dentro, en esa donde los miedos saben que no tienen nada que hacer y las ilusiones se siguen construyendo a pesar de bichos, nubes y emociones alteradas.

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