Punta d'Ouro es el último pueblo al sur de Mozambique. Si no fuera porque está a 10 km de Sudáfrica aquí no vendría ni el tato! Los últimos 20 o 30 km de carreteras me recordaban a los sandboard del desierto de Huacachina, en Perú. Caminos de arena se abren paso por cualquier sitio. El conductor de la chapa coge uno u otro y nosotras no sabemos muy bien por qué. Todos van hacia adelante y todos parecen destinados a hacer que cualquier vehículo se entierre. Pero la chapa roida y oxidada lleva neumáticos de 4x4. Parece que no, pero en cuestión de caminos y transporte saben lo que se hace.
Así que cuando llegas, después del caminito del infierno vas buscando eso que encuentra todo aquel que decide venir y entonces lo ves: dos preciosas bahías de arena fina rodeadas por 3 puntas de tierra, un clima cálido y viento para hacer kite o dejar que te envuelva y se lleve todas las malas vibras. Y vuelves a relajarte, porque en cada rincón que hemos visto no puedes si no llevar un ritmo tranquilo: calles de arena, mercaditos, puestos de galletas desperdigados y bailoteos en cualquier esquina.
Anoche salimos de fiesta. Nos llevó el anfitrión de nuestro hostel: un italiano que lo dejó todo en su tierra para poner una pizzería en Punta Malongane. Llegamos al centro del pueblo, a la zona del mercado, parecía que no hubiera un alma, pero al volver una esquina empezó el espectáculo: una veintena de barracas con música, baile y alcohol barato, además de algunas parrillas de salchichas, para la resaca. Y, a pesar de que Punta d'Ouro está lleno de sudafricanos blancos, éramos los únicos de la fiesta.
Al final la noche es igual en todos sitios: antros, música, alcohol y borrachines, pero fue muy divertido: aquí el baile alcanza una nueva dimensión. De verdad que en Europa somos unos bailones reprimidos! Un par de cervezas y pa casa, que mañana amanece temprano y queremos aprovechar el día.
Besos desde un chiringuito surfero al sur del sur de Mozambique,
Vir
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